Una enfermedad puede llegar a ser una experiencia traumática tanto para los niños, como para los padres, por lo que dar tiempo a los distintos procesos y tratamientos es parte fundamental de una buena recuperación. Como sabemos, todo comenzará con la visita al médico, en este punto es importante preparar a tu pequeño, explicándole cuál será el proceso.

Tu médico debe ser amigable y sensible con tu hijo y en este caso tu papel como papá y/o mamá será el de apoyar a tu pequeño cuando él no pueda o no sepa cómo responder las preguntas del especialista. Una vez terminado el proceso de preguntas, respuestas y examen médico general, es muy posible que el médico tenga un diagnóstico y procederá a explicarles el tratamiento que deberán llevar durante la recuperación.

La atención y cuidado en niños, representa una etapa fundamental para la recuperación, por lo que llevar al pie de la letra las indicaciones de tu médico es muy importante. Los medicamentos son indispensables para la rehabilitación, pero los cuidados que tú le brindes a tu pequeño o pequeña son igual de especiales.

Puede darse el caso de que el tratamiento sea largo, debido a la complicación de la enfermedad, en estos casos el proceso puede ser agotador para toda la familia, sin embargo, aunque sean enfermedades simples o menos riesgosas, el niño en todo momento debe tener apoyo, amor y atención por parte de la familia.

Una vez que conozcas a ciencia cierta la enfermedad y el tipo de tratamiento, tendrás que decidir, junto con tu médico, si se llevará a cabo dentro de un hospital o en la comodidad de tu hogar. En cualquiera de los dos casos, la orientación del médico y disposición de los padres es indispensable. Una vez que se decida que la recuperación sea en casa o que ya se haya dado de alta al pequeño del hospital, los medicamentos y productos para su rehabilitación pasan a ser parte fundamental de la recuperación.

Debes tener muy claro para qué sirve cada medicina, cada cuanto debes administrarla a tu hijo y durante cuánto tiempo. Así mismo debes saber si se requiere alguna terapia, limpieza o cuidado especial, en el caso de existir heridas, o síntomas que puedan presentarse. En el caso de los síntomas, es de suma importancia tener claro qué síntomas son hasta cierto punto “normales” y cuáles pueden llegar a requerir una revisión por parte del especialista.

Nunca dudes en preguntarle a tu médico, disipa tus dudas y preocupaciones a través de la orientación que el especialista debe darte. Otro aspecto a tratar es la dieta, esta también ser proporcionada por tu médico, él debe decirte qué puede y no comer tu pequeño o pequeña durante su recuperación, así como qué actividades debe evitar o cuáles debe realizar para aliviarse prontamente.

La hidratación es también muy importante, tanto como el aseo y la medición de temperatura, parámetros que debes tener en cuenta y que se pueden medir fácilmente a través de un termómetro o bien, al revisar y preguntar a tu hijo cómo se siente. Siempre debes estar al tanto de lo que el pequeño te indique, por ejemplo, si tiene mucho calor, escalofríos, sed, si se siente mareado o tiene ganas de vomitar.