¿Te ha pasado que al despertar te sientes cansado, con dolor de cabeza y hasta abochornado? Existe una razón por la que no estás descansando  en las noches y aquí te diremos cuál es y cómo.

¡Ay qué calor!

Comienzan los períodos primaverales, se guardan los abrigos y la moda cambia por ropa más fresca, sin embargo, ¿te ha pasado que a la hora de dormir, no importa qué pijama uses, el calor hace de las suyas?


Estamos en una de las temporadas con mayor incremento de calor en los últimos años.

Tan solo en la Ciudad de México las temperaturas han alcanzado hasta los 30° C, rebasando la media común en sus días más calurosos.

Existe un padecimiento conocido como “fatiga por calor”, éste consta de síntomas como mareos, cansancio en exceso, dolores de cabeza, y hasta calambres musculares.

Calor y cansancio

La fatiga por calor se presenta en sus diversas etapas (siendo una de las más agudas, la insolación) por factores térmicos del clima, hasta otros como la deshidratación o el haber bebido alcohol en exceso.  

Asimismo, el organismo busca mantener una temperatura adecuada, mandando sangre a los vasos sanguíneos que están en la superficie de cuerpo,  y así refrescarlo, evitando que la sangre se caliente.

Esta causa y la deshidratación provocan que el calor te noquee mientras duermes y despiertes más cansado, que reparado del día anterior.


¿Qué hacer para dormir mejor?

Descansar adecuadamente en temporadas de calor no es fácil. Las altas temperaturas provocan que el cuerpo trabaje más y los procesos de nuestro organismo para mantenernos frescos persisten durante toda la noche.

Hidrátate bien

Uno de los principales causantes del golpe de calor es la deshidratación. Nuestro cuerpo pierde agua con la sudoración en la lucha por mantenernos frescos.

Si bien, no vas a levantarte a cada dos horas para beber agua, evita dormir con sed.


Relájate

El estrés causado por el calor consume enormemente la energía y provoca algunas molestias como dolor de cabeza, y hasta náuseas.

Intenta dormir lo más despejado posible, utiliza aceites relajantes.

Toma un baño antes de dormir y cierra tu jornada preparándote para descansar. Puedes mejorar el ambiente de la habitación y descansar increíblemente utilizando un difusor de aromaterapia: este tipo de humidificadores favorece la calidad del aire, purificándolo y relajandote al máximo con un delicioso aroma.


Mantente fresco

Regula la temperatura del cuerpo, puedes usar terapia térmica con compresas frías de semillas o productos de gel como antifaces que se mantienen frescos y permiten que estés más cómodo para dormir.

También utiliza ropa ligera y evita dormir con cobertores y cobijas gruesas.


Elige la almohada correcta

Dormir bien comienza en tu cabeza, si tu cuello, hombros, cervicales y columna se encuentra alineadas y en una óptima posición, tu descanso será más que efectivo y confortable.

Durante las noches de calor te mueves más. Te recomendamos utilizar una almohada ortopédica de memory foam, la cual se va a adaptar a cualquier posición sin deformarse.

Y sobre todo, utilizar una almohada de memory foam con placa de gel, será la mejor aliada para sentirte cómodo, ya que el gel en su interior se mantiene fresco toda la noche permitiendo que tu cabeza no se encuentre caliente, lo cual permitirá que tu cuerpo regule su temperatura lo que te ayudará a descansar mejor y a conciliar un sueño reparador.

Mantenerse fresco es lo mejor, algunas acciones como los ventiladores no siempre son la opción más adecuada, ya que podría únicamente distribuirse el aire caliente.