YO CUIDO MIS PIES

YO CUIDO MIS PIES

Los pies son la base del cuerpo y de ellos depende la mayoría de los movimientos que se llevan a cabo diariamente, pero además de ser un soporte, los pies impulsan el cuerpo, lo transportan y se adaptan día con día a .

La sangre tiene que vencer la fuerza de gravedad para ascender desde nuestros pies. Cuando este mecanismo no es lo suficientemente eficaz puede causar hinchazón, hormigueos y alteraciones vasculares.

No está de más que inspeccionemos diariamente nuestros pies y si observamos alguna anomalía o molestia persistente, visitar al podólogo.

¿Qué hace un podólogo?

Atiende las alteraciones que afectan al pie, siempre y cuando éstas no rebasen los límites de una cirugía menor ambulatoria, es decir, aquella que no requiere hospitalización. Los podólogos tienen un amplio campo de acción: tratan los juanetes (Hallux Valgus), los dedos en forma de garra, las callosidades, verrugas y alteraciones de las uñas; estudian los patrones de marcha normal y patológica, así como la distribución dinámica y estática de las presiones que recibe el pie. También confeccionan plantillas personalizadas.

La higiene de los pies

Una buena manera de prevenir problemas relacionados con infecciones y mal olor en los pies es procurarles una higiene adecuada. Actualmente, hay muchos productos pensados para esta parte del cuerpo que te facilitarán esta tarea: jabones, cremas, lociones, talcos y aerosoles.

El cuidado de las uñas

Las uñas demasiado largas, muy cortas o mal cortadas pueden causar molestias e infecciones. Antes de cortarlas te sugerimos lavar tus pies, así estarán más blandas. Por otra parte, procura utilizar tijeras de punta roma y una lima de cartón (deja las uñas rectas, sin curvaturas).

¿Y si tengo diabetes?

  • Examina tus pies todos los días. Fíjate que no haya grietas, ampollas, heridas, úlceras, uñas encarnadas o zonas con cambios de coloración (mira con atención entre los dedos).
  • Usa calzado, calcetines o calcetas para pie diabético.
  • Hay que cambiar los calcetines o medias todos los días, o cada vez que lo creas necesario.
  • No es conveniente que camines descalzo (en ninguna superficie).
  • Lava tus pies con agua tibia y sin que permanezcan en el agua más de 5 minutos. No utilices nada áspero para tallarlos.
  • Seca bien los pies, especialmente entre los dedos. No hagas fricción con la toalla.
  • Si observas piel seca, aplica una loción o crema hidratante (excepto entre los dedos).
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